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Una niña escribió un deseo y lo ató a un globo que voló kilómetros hasta que fue recibido y cumplido por un hombre de otro país

Cuando nos hacemos mayores, dejamos de creer en la magia, afortunadamente los niños gracias a su inocencia están ahí para hacernos creer en los sueños, si no lo intentas nunca lo conseguirás:

Todo comenzó cuando un globo con un deseo atado voló miles de kilómetros, como si fuera magia

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© Ахмат Коркмазов / Facebook © Ахмат Коркмазов / Facebook

Era diciembre cuando Amin Adzhiev, un agricultor de la república rusa de Karacháyevo-Cherkesia, miró casualmente al cielo y, para su sorpresa, descubrió un objeto blanco que estaba aterrizando cerca de él, cuando se acercó, vio que era un globo con una carta atada a él. Quiso leerla, pero estaba en un idioma que desconocía, peor si que pudo notar es que había sido escrita por una niña pequeña, decidió pedir ayuda a sus amigos,  ellos compartieron la historia en las redes sociales para que alguien pudiera traducir el mensaje y descubrir quién era la dueña y qué había escrito.

Descubrió que la carta estaba escrita en alemán, tenía por destinatario a Papá Noel y estaba firmada por una niña llamada Sophia que tenía nueve años. La pequeña, que vivía en Austria, le contaba a Santa que soñaba con un vestido de princesa de cuento de hadas, una carpa con forma de castillo medieval, una bufanda y un overboard para Navidad; además, pedía “mucho amor para todo el mundo, para que la gente”.

Fue así que inició el plan para cumplir el deseo de Sophia

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© Ахмат Коркмазов / Facebook © Ахмат Коркмазов / Facebook

Al ver el listado de la pequeña, Amin decidió convertirse en su Santa Claus e inició una recaudación de fondos para comprar los obsequios a tiempo. Pero esta noble y aparentemente sencilla hazaña tenía algunas complicaciones: debían descubrir dónde vivía Sophia, conseguir el dinero para solventar los costos y todo eso antes del 25 de diciembre para que la niña pudiera obtener sus regalos en Navidad. “Todos mis amigos, de todas partes, incluyendo Moscú, rápidamente recaudaron el dinero”, afirmó orgulloso. Pero todavía debían saber quién era ella, por lo que los usuarios de la red iniciaron una importante labor de detectives.

La pista fundamental para descubrir su identidad y paradero se encontraba en el globo, que tenía un sello del Museo de Oberndorf. Algunas personas se contactaron con el lugar, que les informó que aquellos globos habían sido liberados por niños que tenían por consigna escribir peticiones para Navidad. Así, consiguieron un listado de los participantes, encontraron los nombres de los padres de Sophia y pusieron manos a la obra.

Un sueño que trascendió fronteras

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Finalmente, lograron escribirle a la familia de la niña. Fue una gran sorpresa para Stefan, el padre de Sophia, cuando un día recibió un mensaje en ruso en una red social que le contaba que el globo que su hija había lanzado días atrás había llegado sorpresivamente a otro país, donde personas desconocidas lo encontraron y estaban más que dispuestas a cumplir el deseo de su hija.

La familia de Sophia contribuyó a la causa aceptando aquella iniciativa con mucha alegría, así que los flamantes Santa Claus de la pequeña pudieron comprar y enviar las peticiones a tiempo.

Un sueño que se volvió muy popular

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© Stefan Mergel / Facebook

Tanto medios de Austria como de Rusia se mostraron muy interesados en cubrir la historia de la pequeña y el globo de los deseos. Sophia, al ser entrevistada, les dijo a los medios locales que aquella experiencia la había hecho querer aprender ruso. También reveló que definitivamente enviará otro globo con deseos navideños el próximo año para ver dónde termina.

Esta noticia trascendió las fronteras de los dos países y se volvió noticia mundial porque, más allá de que un globo logró viajar más de 2 332 kilómetros sin explotar, que ya es un hecho sorprendente que sobrepasa toda lógica, la historia puede demostrarnos que la magia sí existe.

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