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Transformar el miedo en sonrisas: el “juego de la guerra” en Siria entre un padre y su hija

En un país asediado continuamente por el conflicto, Abdullah ha enseñado a su hija Salwa a reírse de las bombas. De esta manera, ha logrado su objetivo: transformar el miedo en sonrisas.

Algo parecido ocurría en La vida es bella, aquella oscarizada película en la que el librero Guido Orefice hacía lo indecible para que su hijo, Giosuè, no se enterase de lo que era el horror al que les estaban sometiendo. En el film, había creer a su hijo que su presencia en un campo de concentración era sólo un juego en el que debían acumular puntos y ganar así un tanque. Un padre protegiendo a su retoño del horror, hasta el final.

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La realidad supera a la ficción: ahora, gracias a un vídeo que se ha convertido en viral, hemos conocido una historia parecida a la de La vida es bella, pero no es una película. Ocurre realmente en Siria, en Idlib, donde otro padre, Abdullah al-Mohammad, se las ingenia como puede para hacer reír a su hija Sawa en medio de la guerra. Conflicto que está a punto de entrar en su noveno año.

Desde que se mudaron a esta ciudad desde su originaria Sarakib, la familia lucha cada día para que el sonido de las explosiones no les quite la sonrisa. Especialmente a la más pequeña de la familia, que no llega a los cuatro años.

Gracias a su padre recibe el sonido de las explosiones con hermosas carcajadas. Como si fuera un juego: cada rugido y cada deflagración, supone una risa grabada en vídeo para aliviar la angustia.

En la grabación se ve al padre preguntar: ”¿Es un avión o es una bomba?”. ”¡Una bomba!”, dice eufórica la pequeña, antes de romper a reír. “Es muy gracioso, ¿verdad?”, insiste el padre. “Sí, es muy gracioso”, responde la niña.

Entrevistado por el diario The Independent, el padre ha explicado que le dice a la cría que el ruido viene de aviones de juguete, y que usan armas de mentira, así que no hay que asustarse. “Los niños están sumidos en una crisis psicológica por los bombardeos. Pensé que podía convertirlos en una fuente de felicidad”, dice. “No queremos más ataques”.

Las imágenes se han compartido hasta la saciedad en las redes sociales.