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Salen a la luz las razones por las que no se habló sobre la enfermedad de la hija de Luis Enrique

Agosto finalizó con la triste noticia del fallecimiento de la hija de Luis Enrique, después de meses luchando contra un cáncer. El propio entrenador fue el encargado de hacer público en sus redes sociales el fatal desenlace de Xana.

La noticia del fallecimiento de su hija de 9 años dejó a muchos con una gran pena. Especialmente al ser conscientes del padecimiento por el que la familia había pasado desde hacía cinco meses.

Las alarmas de que algo grave ocurría en el entorno de Luis Enrique saltaron cuando el seleccionador no acudió a la clasificación para la Eurocopa de 2020 ante Malta “por motivos familiares de fuerza mayor”, tal y como explicó entonces la Federación.

Días después, dejó su puesto como entrenador. Fue durante la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio cuando comenzaron los rumores sobre lo que estaba pasando.

Sin embargo, aunque muchos periodistas del gremio y jugadores conocían la noticia, todos guardaron silencio. “Nosotros comentamos a los periodistas que nos cubrían habitualmente lo que estaba pasando y les pedimos respeto”, explican ahora desde la Federación.

“Dijimos la verdad desde el minuto uno a quien quiso saberlo y había una especie de compromiso verbal de respetar el dolor de la familia”.

La petición fue absolutamente respetada por la prensa, tanto del mundo del deporte como del corazón, conscientes del dolor de la familia. Especialmente de la privacidad con la que Luis Enrique siempre ha llevado su vida personal: “Tenemos respeto total hacia una persona que no ha vendido nada de su vida privada”.

La diferencia entre Luis Enrique y Ana Obregón.

Precisamente, llama la atención que este silencio en torno a lo ocurrido a Luis Enrique no se ha extendido a otras figuras públicas como por ejemplo Álex Lequio. La enfermedad del hijo de Ana Obregón fue relatada por toda la prensa, e incluso se pudieron ver fotografías de la familia saliendo del centro médico.

¿A qué se debe esta diferencia? La clave es muy sencilla: no solo se trata del modo en que cada personaje lleve su vida privada, sino a muchos otros factores: que la persona sea menor, la salud, la condición sexual y la religión.

En el caso de la hija de Luis Enrique se dieron dos factores: se trataba de una menor y era una cuestión de salud, por lo que los paparazzis no estuvieron en los hospitales ni siguiendo a la familia. Sin embargo, en casos de otros personajes famosos han llegado a circular hasta partes médicos. En este caso no ha habido nada de eso.

Pero es cierto que el hecho de ser un personaje público que vende su vida privada a los medios de comunicación, como es el caso de Ana Obregón, sienta un precedente hacia la prensa. Especialmente si los propios protagonistas los que conceden entrevistas contando lo que les está sucediendo.

En este caso, cómo Luis Enrique jamás ha contado nada de su vida y sus apariciones públicas han sido con motivo de su trabajo como entrenador, la prensa entendió que era un tema en el que no meterse.

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