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Investigadores afirman que las personas que se ruborizan son más confiables y generosas

Son muchas las personas que se sienten incómodas por el rubor en sus mejillas cuando se encuentran en alguna situación que les avergüenza. Algunos llevan incluso a sentirse culpables, ya que consideran que esta reacción de nuestro cuerpo transmite la imagen de que son personas inseguras, y tímidas.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Según los estudios, ruborizarse puede hacernos parecer más sinceros ante los demás. Os vamos a explicar con todo lujo de detalles por qué sonrojarse no es un signo de debilidad, como muchos solían pensar.

Ruborizarse es de humanos.

Los seres humanos somos el único animal capaz de ruborizarse, de acuerdo con los hallazgos de Darwin. Después de observar los gestos de los monos mientras realizaba sus estudios sobre la evolución, definió esta reacción como “la más humana de las expresiones”.

Probablemente se deba a un mecanismo de defensa social que creamos los humanos contra sensaciones como la culpa o la vergüenza.

Esta reacción le resulta más atractiva al sexo opuesto.

Lo cierto es que, aunque pudiera ser un mecanismo de defensa social que expresa nuestra incomodidad… curiosamente somos más atractivos cuando nuestras mejillas comienzan a tornarse rosadas. Es un gesto que refleja un poco de vulnerabilidad, y por esa misma razón crea una sensación de intimidad que resulta llamativa para el sexo opuesto.

Además, nos hace parecer más radiantes. Si lo piensas, por eso nos maquillamos poniendo polvo de color rosado sobre nuestras mejillas.

Las personas que se ruborizan son más confiables.

Según un estudio acerca del comportamiento que ha sido publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, las personas que se ruborizan fácilmente son personas consideradas dignas de confianza. Además, comparadas con aquellas que no reaccionan de la misma manera, se les considera personas más generosas.

Los investigadores de este estudio también afirman que otras formas de expresar bochorno y vulnerabilidad social de manera moderada son realmente señales de virtud, ya que no es posible reproducir estas reacciones de manera voluntaria.

Otros gestos que delatan.

Se realizó una serie de experimentos a alrededor de 60 estudiantes de nivel universitario, en los que se les grabó pasando por situaciones embarazosas. El resultado señaló que sonrojarse genera confianza en las otras personas, y por eso no deberíamos intentar ocultarlo.

Esta investigación abarca a personas que reaccionan con gestos como dirigir su mirada al suelo, cubrir su rostro, reír involuntariamente y ruborizarse a la menor provocación.

Por qué nos ruborizamos cuando nos sentimos avergonzados

Nuestro rostro se torna del color de un tomate porque cuando nos encontramos en una situación bochornosa, el organismo secreta adrenalina, provocando el enrojecimiento de la piel. Ocurre lo mismo cuando hacemos mucho ejercicio, ya que aumenta el flujo de la sangre y los vasos de nuestras mejillas se dilatan.

Este proceso está ligado a nuestro sistema nervioso simpático, y por esta razón es que no podemos controlarlo. Además, podemos sentir como se acelera nuestro corazón y la respiración aumenta su frecuencia, causando sudoración en algunas personas.

Cuando se trata de ruborizarse, es imposible mentir.

Ruborizarse es algo humano y no lo podemos evitar, ya que es un conjunto de funciones involuntarias de nuestro cuerpo que se desata cuando estamos expuestos a una situación que nos avergüenza. Pero no siempre se vive de una forma desagradable.

Sea como sea, siempre demuestra que algo nos importa y que, si hemos metido la pata con algo, tenemos el deseo de arreglarlo. Por ese motivo, esta reacción está tan ligada a la honestidad. Así que, si ves a tu pareja ruborizándose, cree en lo que están viendo tus ojos.

¿Te ruborizas muy a menudo? ¿Esta reacción te avergüenza?

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