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El “surrealista” encontronazo de un padre con la Guardia Civil durante el confinamiento

La crisis sanitaria, unida a la recomendación por parte del Gobierno de no salir de los domicilios, ha provocado un aumento de la actividad en las redes sociales. Una de las consecuencias más llamativas fue que desde casi el primer día se desarrollaran medidas para poner en valor el papel de los sanitarios en España durante estos días.

Después de ver cómo los italianos cantaban desde sus balcones para “animarse” mutuamente durante esta situación, el primer sábado de confinamiento se movió una cadena para salir a los balcones a aplaudir celebrando el papel que los sanitarios están jugando en esta crisis provocada por el Covid-19.

Costumbre que, como sabrás, se ha terminado convirtiendo en un rito diario.

Pero no es el único motivo por el que los balcones se han convertido en un espacio simbólico en el país. Desde que Policía advirtiera que no dejaría de perseguir “las conductas de la minoría irresponsable”, han sido muchos los ciudadanos que se dedican a insultar e increpar desde sus balcones a cualquier persona que se encuentre en la calle.

Lo cierto es que estas personas pueden ser personal sanitario que vuelve de una larga jornada en los hospitales, trabajadores de supermercados que acuden a su puesto de trabajo, o padres que pasean junto a sus hijos con un trastorno del espectro autista porque necesitan salir del confinamiento.

Un fenómeno que ha empezado a denominarse “policía de balcón”, denunciando que hay personas que sacan conclusiones y profieren insultos a pesar de que el Gobierno contempla excepciones a la cuarentena.

Pero lo de sacar conclusiones apresuradas le está ocurriendo también a las propias fuerzas del orden. El tuitero @dagonde han relatado una experiencia que se ha convertido en todo un fenómeno viral en las redes sociales.

Todo comenzó cuando sus ocho hijas estaban jugando en el patio delantero de la casa. La Guardia Civil, asombrada seguramente de la cantidad de niñas, sospechó que podría estar habiendo algo extraño.

“Han tocado al timbre y me han preguntado que si eran todas mías. Cuando le he dicho que sí, se han rascado la cabeza y me ha pedido documentación”, relató, en un hilo que oscila entre la indignación y el divertimento.

https://twitter.com/dagonde/status/1243946589409939456

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