«Él jugaba a apretarse el cuello hasta desvanecerse…» Extraño giro de guión en el caso de la muerte de Mario Biondo

El caso sigue sin resolverse: la muerte de Mario Biondo, marido de Raquel Sánchez Silva. Ocho años después de su muerte, la investigación sigue abierta. Aunque para la policía y la justicia española es un caso cerrado, para la familia de Mario y para la justicia italiana hay suficientes irregularidades en las tres autopsias que se le practicaron como para no descartar ninguna hipótesis.

La reapertura del caso en los juzgados de Palermo ha resucitado el interés que suscita en Italia la misteriosa muerte del cámara. La familia del fallecido sigue luchando para demostrar que fue un asesinato y se reabra el caso. A lo largo de los años han sembrado la sospecha sobre Raquel Sánchez Silva.

Ahora se ha conocido un dato muy llamativo de la primera declaración voluntaria de Raquel. Según este testimonio, le habría confesado a los agentes que su marido le había hablado en alguna ocasión de la posibilidad de suicidarse por problemas de depresión derivados de su adicción a las drogas.

Pero lo más sorprendente es que: «Cuando comunicó las circunstancias de la muerte de Mario a su familia, una hermana de éste dijo que cuando eran pequeños Mario y ella jugaban a apretarse el cuello con las manos hasta desvanecerse para reanimarse después…» En el testimonio también se pueden ver otros detalles curiosos sobre su relación.

«En evidente estado de ansiedad, que manifiesta a los agentes actuantes, que la tarde de ayer había mantenido una pequeña discusión con su marido y que alrededor de las 01:10 de la madrugada se despidieron cariñosamente por medio de mensajería instantánea Whapsapp, que la discusión se había debido al intento de la pareja por tener hijos, que Mario en alguna ocasión había expresado su preocupación por la posibilidad de haber contraído una enfermedad sin determinar cual, que tenia un carácter cambiante debido a los problemas que tuvo con las drogas con anterioridad, que había veces que estaba bastante deprimido, que en una ocasión le había confesado que había pensado en suicidarse, pero que estaban bastante ilusionados por los proyectos de futuro, que los problemas de drogas había tenido su marido estaban solucionado»