Dime qué hermano eres y te diré como te han tratado tus padres

¿Tiene importancia el lugar que ocupa un niño entre sus hermanos? La respuesta es que sí, a pesar de las mejores intenciones de los padres.

Porque aunque estos siempre afirman que se quiere a todos los hijos de la misma manera, esto es imposible. Y es natural.

Por supuesto que no quiere decir que se quiera “más” o “menos” a uno que a otro. Se trata simplemente de una cuestión de matices, no de cantidad.

Por ejemplo, el primer hijo suele ser el más deseado, y sobre el que se vuelcan todos los ideales de los padres y de los abuelos. Esto puede condicionar que se tengan expectativas poco realistas acerca de la paternidad y la crianza.

Además, la lógica inseguridad de ser padres “novatos” suele llevar a múltiples consultas con familiares, médicos, etcétera… antes de tomar decisiones. Una inseguridad que puede conducir a la sobreprotección.

Luego, cuando los padres tienen el segundo hijo, ya no son las mismas personas que eran hace… 2, 3, 4 años. Ellos mismos han cambiado, y también lo ha hecho su vida, sus circunstancias, su propia experiencia como personas o como padres.

Por lo tanto, siempre habrá matices, aunque los padres deseen evitarlos. Porque, además, los niños son personas y cada uno es distinto de los otros hermanos, y su temperamento será diferente.

Un divertido hilo de Twitter explica, con mucho humor, algunas de las diferencias en la crianza de los hijos primeros, segundos y terceros. Con especial énfasis en lo que comentábamos más arriba: mientras que con los primeros pecamos de sobreprotectores, con los terceros puede ser todo lo contrario.

¿Qué os parece a vosotros?

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