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19 internautas relataron las reclamaciones más disparatadas de sus clientes

Tratar directamente con los clientes es un asunto muy serio, como sabe cualquiera que haya trabajado de camarero, recepcionista o asistente de tienda. Mientras que algunos encuentros con ellos son muy educados, y tienen los pies en la tierra, otros parece que no tienen ni una pizca de sensatez.

Más o menos esto último es lo que descubrió una tuitera tras abrir un hilo sobre las historias más inusuales.

¿Cuál es la petición más ridícula que os ha hecho un cliente? Empiezo: cuando trabajaba en una tienda, una mujer me pidió que la recogiera con mi coche en el sitio de su cita para ponerse Botox, y la llevara luego al centro comercial a comprar.

Estás son algunas de las respuestas más alocadas:

1.

El hijo de un cliente tenía que hacer un proyecto escolar sobre dinosaurios. El hombre no se podía creer que no tuviéramos algún libro con fotografías reales de dinosaurios de verdad.

2.

Cuando trabajaba en una gasolinera, un tipo mayor me pidió una devolución de la gasolina que acababa de echar porque había CAMBIADO de idea. Le tuve que explicar que ya que la gasolina ahora estaba en su coche, no podía hacer nada. Se enfadó y EXIGIÓ que sacara la gasolina… después de marchó enfadado.

3.

Era un niño así que no cuenta pero trabaje como socorrista en un lago y una niña pequeña vino muy sorprenda a decirme que el lago no tenía olas como el océano. Me exigió que hiciera alguna, así que fingí que llamaba a un compañero de trabajo y pedía olas.

4.

Ayudé a una desconocida a elegir una cerveza. Me pidió que llevara la compra a su coche. Me ofrecí a encontrar a alguien que pudiera ayudarla. Ella puso su dedo en mi cara, me dijo que tenía mucha prisa, y me amenazó con hacer que me despidieran. En ese momento me di cuenta de que ella pensaba que yo trabajaba allí.

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5.

Un cliente pidió hablar con el gerente porque no le gustaba el emplazamiento de una de las columnas de la tienda. No era una estantería, sino una autentica parte del edificio. Le dije que mi jefe no era el arquitecto. No conseguí ponerme en contacto con él, y al cabo de un rato el cliente se marchó enfadado.

6.

Trabajaba en Blockbuster. No podíamos mantener en stock copias del éxito directo-a-vídeo A por todas de nuevo. Esta persona vino todos los días durante dos semanas buscándolo. Finalmente gritó “pensaba que esto era una maldita tienda de vídeo” y empezó a amenazar a los cajeros. Al final tuvo que llevárselo la policía.

7.

Trabajo en una tienda de componentes electrónicos. Una persona vino y quería “la Internet”. No un servicio, ni un ordenador, sino LA INTERNET. Todavía no sé qué es lo que quería. ¿Algo así como un orbe que contuviera la red?

8.

Solía trabajar en una cancha de tenis al aire libre, y un hombre siempre llamaba para preguntar si estaba lloviendo. Vivía a una distancia de cinco manzanas. Mira por la maldita ventana, Carl.

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9.

Trabajé en Tailandia en un restaurante tailandés y tuvimos a un tipo que discutía con el dueño tailandés porque aseguraba que el curry rojo estaba mal porque no tenía el mismo aspecto que el que le ponían en Los Ángeles.

10.

Una mujer a la que le acababa de embolsar la compra cogió un carrito y lo estrelló contra un ventanal. Se giró y preguntó “¿por qué no hay una puerta ahí? ¿No debería haber una puerta ahí?”

11.

Cuando era gerente de un restaurante se me acercó un tipo que decía que se merecía un pastel gratis porque había comprado un pastel en otro restaurante (no en el mío, ni siquiera en uno de la misma cadena) y tenía un “trozo de plástico” dentro. Dije “¿qué?” y me dio una lista con los sabores que estaba dispuesto a aceptar.

12.

Trabajé en un aviario con más de 60 razas de pájaros exóticos. Una vez vino un fotógrafo y me pidió que todos los pájaros dejaran de volar y se sentaran en un sitio para una foto de grupo. Pensé que bromeaba y le pregunté si quería que los ordenara de más grande a más pequeño. Me dijo “¡sí, por favor!” de forma totalmente sincera.

13.

Trabajando en una panadería, a mi colega le pidieron que pusiera una barra de pan rebanado en el horno para volver a hornearlo en una sola barra.

14.

Una vez vi a un hombre adulto caminar hacia una serie de cajas registradoras cerradas (si hubiera andado un poco más habría llegado al servicio de atención al cliente donde 2 personas le podrían haber ayudado). Se detuvo, miró alrededor, y 3 segundos después gritó “¡¡¡¡AYUDA!!!!” con todo su ser.

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15.

Una mujer gastó 1.200 dólares en pequeñas piezas de decoración de vidrio, me hizo envolver cada una individualmente en papel. Luego me hizo desenvolver cada pieza porque estaba convencida de que, entre sus compras, había envuelto su tarjeta de crédito. Su tarjeta estaba en su cartera, en su coche.

16.

Trabajo en una tienda de mascotas. Una vez un cliente llamó para solicitar una entrega. Quería un juguete para perros pero no sabía cuál. Tuve que coger juguetes y hacerlos sonar al teléfono para él, hasta que escuchara “el correcto”.

17.

Dirigía un museo que a veces cerraba para hacer eventos privados. Durante uno de ellos, una mujer y su hija vinieron, con la esperanza de ver el museo, Cuando les dije que estaba cerrado, exigió que les diera una tarjeta regalo del museo y que les pagara el taxi de vuelta al hotel.

18.

En una ocasión un cliente se enfadó tanto que se marchó del establecimiento porque quería un “café caliente helado” y mi compañero de trabajó intento aclarar qué demonios quería; es como un café con hielo… ¿calentado? ¿Quiere que metamos en un microondas un café frío? ¿Café caliente con hielo? Sigo confuso.

19.

Embolsando una compra grande, me dijeron que no usara demasiadas bolsas, y que consiguiera que no fuera demasiado pesada. La física tiene leyes, señora.

Y tú, ¿alguna vez has tenido que aguantar a algún cliente así?