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14 profesores contaron las excusas más ridículas de sus alumnos… que resultaron ser verdad

Cuando las tentaciones de la vida se interponen en las obligaciones de los estudiantiles, somos capaces de inventarnos cualquier excusa para explicar por qué hemos llegado tarde, o porque no hemos podido entregar un trabajo. Lamentablemente, decir que tu abuela ha muerto para escaquearte no es una excusa demasiado buena, ya que tus profesores han oído de todo y están más que curados de espanto.

En este caso, los profesores confesaron esas excusas que de primeras les parecieron demasiado ridículas… pero que resultaron ser 100% ciertas. ¡Atento, porque no tienen desperdicio!

1.

“Estaba huyendo de la policía”. No sería una excusa sorprendente si no hubiera aparecido, pero simplemente llegó tarde. La policía vino veinte minutos después, muy sorprendidos de que su sospechoso estuviera realmente en la escuela.

2.

Era mi primer día como profesor. Un estudiante me dijo “lo siento, estaba ayudando en el parto de una vaca”. No le creí hasta que me enseñó las fotos.

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3.

“Llegué a tiempo al colegio, pero estaba en la oficina porque me olvidé de los zapatos.”

Realmente había estado esperando en la oficina a que su madre le trajera los zapatos.

4.

Un estudiante me dijo que la policía se había llevado su trompeta. No me lo creí.

Más tarde, hablé con sus compañeros, y resulta que estaba en el maletero del coche de su madre. Su padre lo robó y huyó de la policía, y cuando le cogieron confiscaron el coche y por tanto la trompeta que estaba en su interior.

5.

Un compañero de clase no trajo los deberes. Ni el libro. Ni nada. El profesor de historia era muy estricto, y exigió que le contara dónde estaban sus cosas.

“Hicieron detonar mi mochila. Tengo una nota.”

Así era. Había olvidado su mochila al ir al baño del aeropuerto y fue denominado “equipaje sin atender”, por lo que fue cogido por el personal de seguridad y por algún motivo terminó siendo detonado por los artificieros. Pero no era una bomba. Eran sus deberes. Así que le escribieron una nota para mostrársela a sus profesores.

Nunca entendimos por qué tuvieron que detonarla.

6.

Cuando estaba en la universidad, le di mis deberes a un indigente. El profesor nos dio un pequeño papel con el tema de los deberes y lo metí en el mismo bolsillo en el que tenía unos billetes. Cuando el indigente me pidió dinero, le di el contenido del bolsillo y me marché. Hasta que llegué a casa no me di cuenta de lo que había hecho. El profesor me perdonó porque me dijo que nunca antes había oído esa excusa.

7.

Un estudiante del instituto llegó a clase y le dijo al profesor “¡tu casa está ardiendo!” El profesor le respondió “sí, seguro, siéntate”. Otros estudiantes corrieron a la ventana y vieron pasar camiones de bomberos, ambulancias, etcétera. La casa del profesor realmente estbaa ardiendo, y tardó 2 años en reconstruirla.

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8.

Una madre una vez recogió temprano a sus hijos porque quería llevarles a alimentar elefantes.

9.

Llamamos a un padre para decirle que un estudiante no había venido, y el padre perdió los papeles, insistiendo en que había llevado a su hijo a la parada de autobús, que habíamos perdido al niño y que iba a contactar con las autoridades. Le preguntamos si había mirado en la habitación. Resulta que había llevado al niño a la parada del autobús el día anterior, y que ese día había olvidado levantarle para el colegio.

10.

Mi madre tuvo un estudiante que literalmente fue atropellado por un coche. Apareció en clase con una costilla rota, disculpándose. Mi madre estaba horrorizada de que no hubiera ido al hospital.

11.

Uno de mis estudiantes de órgano más fieles y más dedicados no vino a una lección. Era la primera vez que ocurría.

Después me contó, avergonzado, que se había “quedado dormido en el suelo de la ducha, dejando que el agua cayera sobre él”.

Su padre verificó la historia, asegurando que “pillé a mi hijo con la ducha encendida, simplemente sentado en el suelo”.

12.

Cuando era estudiante, mi gato aprendió a desactivar mi alarma. Mi profesor pensó que era una mentira chapucera.

13.

Un estudiante generalmente poco puntual llegó un día diciendo que había estado atrapado debajo de un árbol. Después descubrí que durante la clase anterior a la mía había estado en el bosque que había detrás de la escuela. Se subió a un árbol y se cayó llevándose con él una rama enorme.  La rama le atrapó debajo del tronco. La seguridad del colegio le encontró porque se puso a gritar.

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14.

Mi pareja era profesor y, antes de que existieran los teléfonos móviles, un estudiante llegó unos 15 minutos tarde.

Su excusa fue que había una casa en medio de la carretera, y el tráfico estaba ralentizado intentando rodearla.

Mi pareja inicialmente no se lo creyó, pero resultó ser cierto. Uno de esos camiones gigantes que puede transportar una casa entera había volcado y perdido su carga. Al día siguiente hubo fotos en el periódico.

Y tú, ¿has presenciado alguna excusa de este tipo alguna vez?