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14 internautas revelan las historias que nunca cuentan porque piensan que nadie les va a creer

A veces, la vida supera a la ficción. Sabemos que esa frase parece un cliché, pero es que a veces ocurren cosas que realmente parece que han salido de la mente de un guionista de Hollywood, o de un novelista que aspira a ser el próximo Stephen King.

Es precisamente lo que le ocurrió a una serie de usuarios de reddit, que contestaron a la pregunta ¿Qué historia nunca cuentas porque la gente no se la va a creer? Y no tiene desperdicio.

1.

Está historia es demasiado rara, como un fallo en Matrix. Suelo ser escéptico, y creo que simplemente fue una gran coincidencia… pero una rarísima de verdad. Estaba en casa y sonó el teléfono. Me habló una chica joven que dijo que alguien le había llamado desde este número y le había dicho que habíamos encontrado a su gato. Le dije que tenía que haberse equivocado, porque yo no la llamé y no tenía el gato de nadie. Eso fue todo, y colgó.

Diez minutos después, voy a coger el correo, dejando mi apartamento abierto, y en cuanto abro la puerta del vestíbulo entra corriendo un gato blanco y negro y se mete en mi apartamento. Cuando vuelvo, hay un gato sentado en el brazo del sofá, mirándome. Me quedo sorprendido. O sea, acababa de decirle a alguien que no tenía ningún gato en mi apartamento y de pronto hay uno en mi sofá.

Me doy cuenta de que el gato tiene una etiqueta en el collar. “Hola, me llamo Skittles, si me encuentras llama al teléfono xxx-xxx-xxxx.” Así que llamo al número y es la chica que me había llamado diez minutos antes. “Esto va a sonar extraño”, le dije, “pero ahora sí tengo tu gato”. Ella vino, me miró con desconfianza, me dio las gracias y se marchó. No sé cuál es la explicación, entiendo que fue una coincidencia, pero… menudo coincidencia.

2.

Cuando tenía 11 años, cuando volvía a casa desde los recreativos siempre atajaba por el cementerio local.

Una noche había tormenta y el suelo estaba embarrado. Me caí de la bici y me golpeé el codo y la cabeza, así que me refugié bajo un mausoleo para comprobar si estaba sangrando.

Estaba muy oscuro pero pude ver a tres hombres llevando una bolsa y tirando su interior en una fosa abierta, que después empezaron a cubrir. Lo vi todo. Cuando se marcharon me acerqué al guardia del lugar y le conté lo que había visto. Me dijo que me calmara y me dio una taza de leche, y me dijo que me quedara allí mientras comprobaba el lugar.

Cuando volvió, me miró sin decir una palabra. Llamó a la policía pero cuando llegaron le escuché decirles que estaba puesto de algo y que estaban mintiendo. Me asusté y me largué por la ventana, salté la valla y me fui a casa.

Tres días después encontraron un cuerpo sin cabeza.

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3.

El 1 de abril del año pasado, cuando los desarrolladores Coffee Stain estaban a punto de lanzar Goat Simulator, su router murió y se quedaron sin acceso a Internet. Yo estaba trabajando en el proveedor de Internet cuando llamaron. Así que fui donde estaban con un router más potente y arreglé su red en una hora. Y así es como salvé el lanzamiento de Goat Simulator.

4.

Cuando tenía 8 años, el novio de mi madre me llevó a las jaulas de bateo. Si no recuerdo mal, la máquina disparaba entre 5 y 10 bolas de beisbol, y después tenías que poner más dinero. Había estado bateando durante media hora cuando el novio de mi madre me dijo que era la última ronda. Así que estaba super atento. No os engaño si os dijo que golpeé la última bola, y entró otra vez en la máquina. No me lo podía creer. Todavía no me lo creo yo, así que no espero que nadie más se lo crea. Pero ocurrió

5.

Mucha gente no se cree que me apuñalaran en el colegio, es cierto que la cicatriz de mi estómago parece hecha por un cirujano.

Un tío había estado molestando durante todo el semestre a un amigo mío, y un día cuando el profesor se marchó le tiró una grapadora, así que me enfrenté a él. Vino y me golpeó en la cara, empezamos a pelear. En un punto, cayó junto al escritorio del profesor y cogió algo con lo que me golpeó en el estómago. No me dolió mucho por toda la adrenalina que tenía en ese momento. Cuando dejamos de pelear, todo estaba lleno de sangre. Aparentemente había cogido un cutter, y me había dado un buen tajo. Era bastante profundo, dolía una barbaridad, y me di cuenta de que tenía que ir al hospital.

Lo mejor de todo, por culpa de la política de cero tolerancia en el colegio, hubo una investigación para determinar qué había ocurrido. Llegaron a la conclusión de que nos habíamos peleado, y estuve en detención durante toda la última semana del instituto. Y todo por defender a mi amigo. Además, mis padres me castigaron.

6.

Fui una mujer indigente y adicta, viviendo en las calles de San Francisco. Vivi en la calle alrededor de dos años. Cogía comida de los contenedores. Ahora estoy casada. Tengo tres hijos. Gestiono los fondos de una asociación a pesar de tener antecedentes. A alguna gente le he contado mi historia. Con la mayoría, ni me molesto. De todas formas no se lo creerían.

7.

Cuando estaba en cuarto curso hice un ruido para imitar la sirena de fin de clase antes de que sonara. Básicamente grité al mismo tono, y conseguí que todos nos fuéramos al recreo antes de tiempo. Nadie se lo cree.

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8.

Cuando tenía 9 ó 10 años vivía con mis abuelos en un pueblo grande en Pennsylvania. Iba en bici alrededor de nuestro edificio, y nunca tuve problemas hasta que un día, atardeciendo, giré la última esquina antes de llegar a la casa en la que vivíamos. Había una grupo grande de gente, riéndose y pasándolo bien. Se pusieron en fila formando una pared en la calle por la que iba, mientras otros iban encerrándome por detrás. Uno de ellos, un hombre, se adelantó y agarró la bici por el manillar. Acercó su cara a la mía y empezó a gritar mientras sus amigos se reían.

Me tiró de la bici de un empujón y empezó a reírse como un loco. Después tiró la bici, que me cayó encima, y empezó a avanzar hacia mí otra vez. Así que salté, me tiré con la bici sobre un arbusto para atravesarlo, y me fui pedaleando a toda prisa. Mi abuela se enfadó al verme magullado, pero pensó que era culpa mía por ser un niño estúpido.

Dos semanas después encontré un periódico en la cocina, y la cara de este hombre estaba en la portada. Había sido detenido por matar a una mujer que vivía calle arriba.

Mi abuela nunca se lo creyó, pero jamás olvidaré la cara de ese hombre.

9.

Una vez fui capaz de gastar un mechero BIC de los grandes antes de que se me perdiera.

10.

Cuando vivía en China, la gente me preguntaba si la vida en Estados Unidos era muy diferente. Les conté que en Estados Unidos no teníamos pequeños calentadores de agua en los baños, sino que tenemos uno grande en el sotano que distribuye el agua caliente por todos los grifos de la casa. Me llamaron mentiroso tantas veces que dejé de hablar de ello.

En los Estados Unidos me preguntan lo mismo y les cuento que en China tienen pequeños calentadores de agua en los baños y duchas. Y otra vez me llaman mentiroso. No hay forma de satisfacer a la gente.

11.

En el colegio, un chico me dijo que había escuchado en la radio que un avión se había chocado contra un edifico. Fue la tarde de un lunes, 10 de septiembre de 2001.

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12.

¿Sabéis esas mujeres que están en relaciones tóxicas, que cuando aparecen con un ojo morado dicen “me caí por las escaleras”, y pensáis que es mentira?

Una vez tuve un ojo morado. Parecía que me habían dado una paliza. Pero me había caído por las escaleras.

13.

Cuando tenía 8 años, me encantaba subirme a los árboles. Un día hacía mucho calor y estaba jugando fuera en bañador. Cerca de nuestra casa había un árbol al que me encantaba trepar, las ramas eran perfectas. Estaba rodeado de ortigales. Supongo que ya os imagináis lo que ocurrió, trepé al árbol ese día, y una de las ramas se partió, así que caí sobre las ortigas. Dolía MUCHO, así que me subí a la bici, picándome todo el cuerpo, y fui hacia mi casa. Había que ir por un camino cuesta abajo, perdí el control de mi bici, me golpeé la cabeza con un poste y me desmayé. Un vecino me encontró y llamó a mis padres, que llamaron a urgencias. Me llevaron al hospital con una conmoción, y envenenamiento por ortigas. En bañador.

14.

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Cuando era pequeño, estaba jugando en el patio trasero en un columpio con barras para trepar encima. Estaba pasando por las barras cuando perdí el equilibrio y empecé a caer de cabeza al suelo. A punto de golpearme, mi tobillo se enreda en la cuerda del columpio. Puede que hubiera muerto si no fuera por ese maravilloso milagro.

Y a ti, ¿alguna vez te ha pasado algo que parecía demasiado increíble para ser cierto?